Al principio los motores de búsqueda se basaban en el número de veces que se repetía una palabra. Al hacer una búsqueda rastreaban en su índice esos términos para encontrar qué páginas los tenían en sus textos, posicionando mejor la que más veces lo tenía repetido. Actualmente, son más sofisticados y basan sus índices en cientos de aspectos diferentes. La fecha de publicación, si contienen imágenes, vídeos o animaciones, microformatos, etc. son algunos de esos aspectos. Ahora dan más prioridad a la calidad del contenido.
Si ya has logrado lucirte con los contenidos, no debes creer que está todo hecho. La forma de navegarlos, de ingresar, de explorar y de comprar en tu sitio debe ser amigable para el usuario. Su recorrido debe ser fluido, sin pérdidas de tiempo, errores u obstáculos. Nadie generará confianza y reputación sobre una marca que no prioriza la experiencia del usuario en su sitio.
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